Cuando acabo de presentar una propuesta en mi lugar de práctica profesional me dedicare un instante solo a escribir, hace mucho tiempo que no lo hago, ni para el blog ni para nadie. En un momento reflexivo de mi vida.
Creo que todos alguna vez en nuestras vida hemos sentido un grado de soledad a pesar de que estamos rodeados de personas, un muro lleno de buenas vibras, o un día a la semana donde nos entregamos amor, compañía y alegría, existe algo en nuestra mente o en nuestro corazón, que no podemos o queremos compartir con nadie, aquello que nos hemos guardado solo para esos momentos donde no hay nadie a tu lado y te dispones a pensar y pensar sobre aquello. y es ahí cuando emerge este sentimiento de soledad tan abrumador pero a la vez desahogador,
Recuerdo una reflexión estilo compartir en el blog, made director supremo, en donde mencionaba que la soledad a veces era una necesidad, que hacia bien de vez en cuando, y lo mismo pienso… pero que pasa cuando esa soledad te demuestra que realmente necesitas expulsar de ti eso que te haz querido guardar, y que no puedes por burlas o temor al rechazo o que simplemente no puedes por que te desbordas en llanto.
Pero que pasa con el “Ahí estaré”?
Cuantas personas me han mirado a los ojos cantando esta frase, o me lo han escrito o dicho en algún momento, porq no ser capaces de hacer valer ese AHÍ ESTARÉ.
En estos últimos días ha sido una pegunta que me hice infinitas veces, y que afortunadamente ya tengo una respuesta, y es… infierno… tengo que hacer valer lo que me prometen, aquello que me ofrecen mirándome a los ojos, así que ayer, sin llamar llego a mi puerta la primera que hizo valer su promesa, y si, me destape llorando, pero hoy desperté con un grado de alivio, un peso menos que todavía hay pero en baja cantidad, será porq hay otra persona la cual merece que le exija su ahí estaré que solo involucra, los oídos, los ojos y el corazón.
Con un pequeño compartir estilo reflexivo. les hago una invitación, que tal si en Coya, donde, los que ya hemos estado, sabemos que se forma un ambiente rico para compartir, reflexionar y respirar aires ricos en amor, nos entregamos a quien nos canto o nos escribió o simplemente nos dijo las palabras mágicas y hacemos ese compartir que no sale hace tiempo o que quizás no has entregado nunca.
Píensalo, elige a quien o quienes les compartiras, o no lo hagas, es una opción tuya. Solo se las sugiero porq en estos momentos siento que me sirvió mucho.
Gracias…
Maylin
