Grupo Pastoral Revive

Podría decirse que somos un grupo de soñadores; que a nuestra manera somos parte de un sueño que lleva ya más de dos mil años... La verdad es que somos amigos que buscando ser amados: encontramos AMOR... nos transformamos en hermanos... nos hicimos hijos de ese Amor... ************************************ VEN A SOÑAR JUNTO A NOSOTROS *********************************** Parroquia San José Obrero - Rancagua - Chile / revive_rancagua@hotmail.com

Monday, February 25, 2008

Acerca de la SOLEDAD y de sentirse SOLO


Imagino que la palabra SOLEDAD es una de las palabras más amplias que pueden existir.

Si la consideramos como un nombre de persona, pues podríamos hablar de muchas “Soles” importantes en nuestras vidas.
(nótese y enfatícese el género y el número del término para evitar equívocos)

Si hablamos de ella como una necesidad humana recurrible, pues ciertamente que hace bien cada cierto tiempo alejarse de la vida cotidiana, y dejar un momento a la contemplación y a la meditación en Soledad.

Y si la tomamos como un tema para canciones famosas, pues no dejo de pensar en la Laura Pausini y la Soledad que le provocó la partida de Marcos, o la Soledad a la que canta Emilio José que era “tierna como una amapola”.
Imagino deben haber más…

Ahora si tomamos la definición del diccionario acerca de “Soledad” pues tenemos al menos tres acepciones diferentes:

a) Estado en el que se vive lejos del mundo.
b) Un lugar solitario.
c) Pesar y melancolía por la ausencia, pérdida o muerte de un ser querido o de una cosa de valor.

Y todas estas definiciones son recurrentemente aplicables a nuestra vida.

Todas.

A veces de modo separado, y en el peor de los casos, todas de una sola vez.

Por ejemplo… este blog ha estado en soledad por ya más de un mes.
Pero es un blog… No sufre… por lo que sólo se le podría enfocar la segunda definición que da el diccionario.

O bien una monja carmelita puede asumirse en la primera definición al optar por la “soledad” de una vida contemplativa alejándose de la vida del mundo.

Pero estoy seguro que en la tercera definición que da el diccionario, todos hemos pasado por ella en más de alguna oportunidad.

Y ojala fuese sólo por razones de cosas materiales.

Nuestra naturaleza humana tiene por tendencia el vivir en comunidad comunidad. El vivir cerca de otros…

Y desde el principio está enunciado… “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn. 2, 18)

Y en el caminar de la vida entonces vamos viviendo paso a paso el salir de nosotros mismos abandonando nuestra soledad: en nuestra niñez, en primer lugar con nuestra familia, nuestros padres, luego con nuestros amigos de juegos, más adelante con nuestros amigos de adolescencia y finalmente con los que llegamos a llamar “hermanos” que acompañan nuestra vida y son parte de ella.

Pero nuestra naturaleza es también propensa a apoderarse de las personas, apegándose de modo existencial, lo que termina muchas veces en una dependencia insana del otro.

Por eso, en el camino a menudo, por “desencuentros” y “fallas de comunicación” perdemos muchas de estas personas valiosas para nosotros.

Personas que alguna vez fueron “pilares de nuestro puente sobre aguas turbulentas” pueden derrumbarse y desaparecer para siempre, dejando “esa” base faltante del puente que nadie más podrá llenar jamás.

Y en medio del dolor y la angustia, aparece esta Soledad ofreciéndose convenientemente como una salida de seguridad que nos cobijará, nos protegerá y hasta aislará del sufrimiento.

Ojala fuese realmente así…
Porque no es más que un autoengaño… una autodefensa…

Porque… que tire la primera piedra aquel que nunca exclamó que no volvería a abrir su corazón a nadie para no volver a ser herido o herida.

Y nos encerramos en un castillo amurallado y de grandes protecciones, en donde pareciera hasta divertirnos el darnos cuenta que nadie nos conoce de verdad; y nos aseguramos que en esa Soledad somos “invulnerables” a todo tipo de sufrimiento.

Y aunque nos juramos no volver a sufrir, muchas veces, cuando menos lo esperamos, surge una persona o una instancia que nos lleva a atrevernos a la aventura de amar…

Pero en la aventura está el riesgo…
Se puede ganar o perder…

Si se gana, pues solidificamos nuestras experiencias de amor y podemos madurar en nuestra vida emocional y espiritual.

Pero si se pierde…
Pues si es así pueden suceder dos cosas…

Podemos asumir la Soledad retornando al castillo del “no me volverá a pasar”, cerrando nuestro corazón a todos los demás, viviendo con desconfianza; observando todo con temor y no sólo haciendo teorías de lo que creemos que los demás están pensando o haciendo, sino también hasta a veces guiándonos por esas teorías como si “supremamente” creyéramos leer el corazón y mente de los demás.

Y el otro caso no está exento de los sentimientos de oscuridad del primero: dolor, temor, desconfianza, etc. Pero aunque basado en una experiencia negativa, también se vuelve positiva como una instancia de madurez y crecimiento.
Porque es asumir la Soledad desde otra perspectiva: desde la perspectiva de la ESPERANZA. Confianza en volver a amar, incluso después de ser heridos.
Y aunque nada asegure que lo que viene será mejor, pues cuando la confianza está puesta en la Esperanza es diferente, porque está encomendada a ese “poder superior” que nosotros llamamos “Amigo que no falla” que sabe lo que es mejor para nosotros.

Y nosotros aprendemos con el tiempo (a veces con los años) a mirar y aceptar con SABIDURÍA lo que no estaba en nuestras manos cambiar.

No es sólo consuelo de tonto ni una mera visión optimista de la vida.

Es vivir amando sin esperar NADA a cambio…
Y en el mejor de los casos encontrar RECIPROCIDAD…
Y si la Soledad vuelve a aparecer, es volver a ESPERAR…
Es vivir AMANDO.
Es AMAR AL ESTILO DE JESÚS.

Nada de esto es fácil.
Más cuando se juntan las tres definiciones primeras en una sola experiencia...

Como en tu caso…

Cuando te prometí que no estarías solo, es porque mi corazón y mi mente están contigo.
Porque opté por ti, así como tu optaste por mí.
Porque me decidí a creer en ti.
Porque aunque estás lejos de tu mundo, o quizás muchas veces solitario a pesar de estar rodeado de gente y probablemente en algunos momentos acosado y hasta acribillado por la angustia y la tristeza, pues tienes la fuerza de mis palabras: NO ESTÁS SOLO.

ALGUIEN ESTÁ PENSANDO EN TI

Sé que nada es para siempre en este mundo.

Que si en algún momento tomamos caminos diferentes pues solo no estarás totalmente, porque volveré recurrentemente a ti, aunque no lo quieras, en esos geniales recuerdos de amor que vivimos juntos.

Y aunque seamos capaces de sobrellevar los problemas y dificultades de esta vida, estaré junto a ti hasta ese momento en que la muerte será quien decida por nosotros…
Y de ahí en adelante… pues algo me dice fuertemente que seguiré junto a ti…

Por eso Fernando, en el día de tu Cumpleaños, no sólo estás con la gente que te rodea ahora, allá, en estos momentos.
Con aquellos que te abrazan y te entregan sus recuerdos y regalos: físicamente.
(que por cierto, te deseo sean hartos ya que nunca están de más…ja)

No estás solo…

Tu familia… tu papá, tu mamá, tu hermana están contigo…
Tus Parientes y Amigos están contigo…
Hasta tus perros están contigo…

Y…

También estás conmigo…
Que te estoy abrazando ahora…
Y te estoy diciendo GRACIAS por salir de tu soledad y ser mi amigo.
Por convertirte en ese “Hijito Polar” que aún en la distancia se las arregla para sorprenderme con su amor…

A ti Fernando, en este día “más especial” de todos los días especiales de tu vida, va mi Amor y el de muchos de este Grupo que te esperamos ansiosos no sólo de escuchar las aventuras que estás viviendo por allá…

Sino de vivir juntos las infinitas aventuras que te esperan aquí…
Junto a nosotros…
Junto a mí…

TE AMA

Víctor